Reforma Quinto Centenario | 31 Octubre, Santiponce: Post tenebras, Lux María
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31 Octubre, Santiponce: Post tenebras, Lux María

María Bohórquez, Casiodoro, Cipriano, Julianillo, Egidio, Ponce… su memoria fue ocultada por siglos, pero este 31 de octubre el relato de sus vidas se volvió a abrir en las cuerdas, sones y voces de la Ensemble Bohórquez.

La capilla del monasterio estaba llena a tope; hubo que buscar sillas adicionales y habilitar un espacio lateral. Aún así, el silencio era expectante al inicio del concierto el pasado sábado en el monasterio de Santiponce, el de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera. Carla Suárez, directora musical del Ensemble Bohórquez, proyecto de Abre-Alianza Evangélica-GBU, tomó su oboe, dio el “La” y los otros doce jóvenes músicos empezaron a afinar sus instrumentos.

Buena parte de ellos habían venido de varios sitios de la Península, realizando viajes interminables y renunciando a participar en otras actuaciones, porque en su corazón ese concierto era prioritario. Atrás quedaron dificultades de todo tipo, que llegaron hasta última hora: Juan Pablo, asesor de GBU, casi de muere de infarto porque ese sábado por la mañana la empresa de transportes no le había entregado los programas de mano que había preparado con excelencia con la ayuda de Javy Santos. Y cuando el público esperaba el inicio del Concerto Grosso de Händel, alguien subió al escenario y leyó un texto de Eva Sierra, coordinadora general:

“Hace mucho, mucho tiempo, existía un fabuloso libro que estaba lleno de fantásticas historias. Contenía, además, un extraordinario secreto: el secreto de la vida. Pero algunos hombres lo habían escondido, lo habían encadenado y ocultado durante generaciones, impidiendo que su secreto se descubriera. Por fin, un día…”

Y en ese momento irrumpió en la sala un monje a paso ceremonioso, se acercó a un atril frente a los músicos y abrió un facsímil de la Biblia del Oso. El relator continuó:

“…Por fin, un día alguien lo abrió de par en par… Y entonces, la música irrumpió con más fuerza en el escenario del mundo”.

Desde ese momento, la Biblia abierta presidió todo el concierto. Pocos supieron que debajo de aquella vestimenta monástica había entrado el presidente de Abre, Santiago Aparisi, que daba el tipo a plena satisfacción.

Y entonces sonó brillante la música protestante en aquel entorno que recuperaba así una parte tan relevante de su historia. Después del primer movimento del Concerto Grosso vino Mendelssohn con la voz limpia, emotiva, perfecta en afinación y en matices, conmovedora, de Patricia Cayuela.

El público se rindió con “How beutiful are the feet”, del Mesías de Händel. Patricia tuvo que finalizar aquí su actuación, porque tenía que participar inmediatamente en la ópera Otello en La Maestranza. Terminaron esta parte Teleman y Bach. Y entonces apareció el monje y levantó la Biblia ante el público mientras el relator continuaba el texto:

“Después de que aquel libro fue abierto ante todo el mundo en todos los idiomas, la música irrumpió también en las iglesias y las impregnó con sus notas y corales. Desde entonces, la música sigue sonando sin cesar”.

Y siguió una selección de otra parte de la música protestante: los himnos. Sonó “Alégrate”, de Martín Lutero, obra que bien pudieron conocer los monjes protestantes de Santiponce. Y siguieron himnos de Beza y Gibbons.

La emoción subió un peldaño ante una conmovedora versión bachiana de “Cabeza ensangrentada”. Sara Becerra tomó entonces la flauta de pico, un instrumento renacentista, que ofreció una hermosa ternura a una obra muy posterior, como “Amazing grace”; para entonces, las lágrimas habían aparecido en algunos ojos.

Las cuerdas iniciaron las notas de “Más cerca, oh Dios, de Ti” y las chicas de los instrumentos de viento los dejaron, se pusieron de pie y nos sorprendieron cantando ellas mismas el himno. Algunos del público querían ya sumarse al canto con la siguiente obra, “Firmes y adelante”, y lo hicieron definitivamente cuando la Ensemble interpretó “Castillo fuerte” en una versión con arreglos específicamente preparados para este acto por el compositor David Fiuza.

María Bohórquez, Casiodoro, Cipriano, Julianillo, Egidio, Ponce… su memoria también ha sido ocultada por siglos, pero este 31 de octubre el relato de sus vidas se volvió a abrir en las cuerdas, los vientos y las voces de la Ensemble Bohórquez; ellos habrán escuchado con nosotros desde el cielo este concierto y se habrán gozado viendo a sus descendientes más jóvenes llenando otra vez aquellas paredes con la música y la luz de la Reforma.

Nota: El concierto fue grabado en directo y estarán disponibles copias en CD y DVD en pocas semanas. Más información en www.reformaquintocentenario.com



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